miércoles, 20 de julio de 2016

Desobrerizacion y redención. (Ahora nos toca pelear a la contra).




Por Antonio Pecellin.

Nunca antes, al menos desde mediados del siglo pasado, la persona que ha de vender su fuerza de trabajo[1] para vivir asistió a una situación de vulnerabilidad como la actual.

Si bien es cierto que el movimiento obrero ha ido cediendo en silencio y paulatinamente ante el capital por diferentes razones, en la correlación de fuerzas actual, esta debilidad principalmente hay que situarla en el plano de la concienciación.

Desobrerizacion

Durante estos años de declive de la clase obrera, la mayoría de los análisis generales de situación, se desarrollaron en términos que intentaban describir elementos cuantitativos y coyunturales, emergencia de los contratos basuras como producto de las elevadas tasas de desempleado, mini-jobs como complemento de salarios o pensiones, precariado como iniciación en el mundo laboral…y no en base a elementos sustanciales y cualitativos, como el desprestigio del sindicalismo, la exaltación del modelo “emprendedor de éxito” versus obrero cualificado, la imagen falaz de insostenibilidad del trabajo fijo frente a la mal llamada movilidad laboral, la terciarización de las economías frente al sector secundario[2] en los países occidentales, el mundo tecnológico y digital como destructor de empleos… en la actualidad  concepto actúa sobre la raíz del problema, esto es, la emergencia de un imaginario de la nueva Clase Media (descrita y reproducida a través de “los grandes medios de comunicación” al servicio del capital) como disolvente de todo matiz, principio y aspiración de la Clase Obrera tradicional.

El individualismo, la competición, el falaz concepto de libertad y el éxito material en ultima instancia como fin supremo impuesto por el capital, nos han llevado a un mundo del trabajo casi des-regulado, donde la cobertura proteccionista  y estabilizadoras que prestaban los convenios colectivos se ha dinamitado con las ultimas reformas laborales, donde el inmenso ejercito de reserva[3]de las sociedades occidentales hace que la competencia salvaje por el empleo empuje hacia abajo salarios y condiciones laborales a la vez que se repudia a el movimiento sindical como elemento regulador de las relaciones laborales, con todo el mundo de las relaciones en el ámbito laboral se encuentra en plena regresión, donde los muchos son cada día mas débiles y los pocos mas poderosos.

Durante los años de bonanza ser un Working Class[4] estaba pasado de moda, solo era un reducto para minorías, lo “guapo” era ser un “emprendedor[5] exitoso”, con reloj y coche caro, apartamento en la playa o en la sierra, con afición al paddel y a la gomina y con varias líneas de crédito e hipotecas como la clave de bóveda del éxito personal.

Un espejismo que la mayoría hemos vivido. Esto es la Desobrerizacion, la aspiración inculcada por el capital a pertenecer a SU modelo de clase media.

Redención

Fotografiar la realidad del mundo del trabajo no es tarea fácil, aquí y ahora intentare realizar una aproximación general a las consecuencias de la Desobrerizacion y en consecuencia, a la Redención por la que ha de pasar toda persona que necesita vender su fuerza de trabajo[6],
Que los trabajadores españoles ( y occidentales en general) estamos cada vez más indefensos no es una novedad, estamos a merced de los crecientes abusos de muchas empresas, grandes y pequeñas, que nos consideran como trabajadores kleenex, de usar y tirar y en cierta medida, esta situación ha sido consentida por nosotros mismos, y ahora las consecuencias, nos recortan sueldos, nos cambian horarios y no nos quitan horas extras, nos reducen derechos y convierten contratos estables en temporales y precarios.

El poco empleo ofertado es precario y barato, mucho sin contrato, con sueldos de miseria de hasta 2 euros la hora[7]. Incluso hay empresas que cobran por hacer los trámites de selección a parados, mientras uno de cada cuatro fraudes en Internet son ofertas de empleo falsas[8].

A esta situación hay que sumar el recorte en la inspección de Trabajo y la debilidad de los sindicatos. Con ello, España es el país de Europa con más precariedad laboral, según las estadísticas[9]. Y sobre todo en los dos colectivos que más los sufren: jóvenes  y mujeres. De hecho, en el año 2013, un 92,16 % de los contratos firmados hasta septiembre son temporales[10] y lo peor  además es que España es el país europeo donde menos contratos temporales se hacen fijos[11].
España es el país con más crecimiento de los contratos a tiempo parcial[12], pero lo preocupante es que mientras en otros países existen personas que “eligen” trabajar menos tiempo, en España los contratos a tiempo parcial “involuntarios” son el 62% frente al 28% en Europa y al 18% en Alemania. Y son las mujeres españolas las que acaparan el 80% de estos contratos a medias[13].

Existen ingentes formas de precariedad o ingeniería laboral[14], entre ellas, la subcontratación en cadena: personas que trabajan para una gran empresa a través de una, dos o más empresas interpuestas, subcontratistas que contratan en condiciones casi esclavistas, los falsos autónomos, muchos de ellos trabajadores despedidos de una empresa y que trabajan para ella en exclusiva, en régimen de autónomos, pagándose su Seguridad social, sin vacaciones ni extras: arquitectos, periodistas, ingenieros y muchos profesionales de la construcción, del transporte, hostelería, etc. Y que decir de los cientos de miles de becarios, jóvenes que trabajan con o sin contrato, con o sin sueldo, años y años, la mayoría sin cotizar (ahora, tras una sentencia del Supremo, se obliga a muchos a cotizar desde septiembre). Ya en 2012, la Comisión Europea advirtió de la precariedad de los becarios españoles[15].

Y luego está el trabajo más precario, el empleo sumergido, que ha crecido con la crisis: se estima que hay entre 1 y 4 millones de empleos sumergidos, cubiertos por parados o por subempleados, la mayoría en la construcción, agricultura, hostelería y comercio, en el trabajo doméstico, entre cuidadores (niños y ancianos)  y en trabajos a domicilio. Pero el último eslabón de la precariedad y de la inmoralidad, son los inmigrantes ilegales, contratados en la calle y llevados en furgonetas a trabajar a fábricas ilegales o al campo, además de estigmatizados por ser unos de los causantes del deterioro de nuestros sistemas de protección social[16].

La redención también pasa por aceptar  salarios a la baja, cuatro de cada diez españoles, más de 15 millones de trabajadores, autónomos, parados y pensionistas ganan menos de 1.000 euros al mes. Y lo peor es que más de la mitad son minieuristas: 8,5 millones de españoles que ganan entre 400 y 860 euros al mes. Los salarios más bajos se dan entre los jóvenes (la mitad ganan menos de 1.000 euros) y las mujeres (ganan un 23% menos que los hombres, según el INE). Y ganan menos los que tienen un contrato temporal (un 32% menos de sueldo que los indefinidos) y un contrato a tiempo parcial (ganan  un tercio menos, incluso por hora: 10,89 € frente a 15,03 €).

Y como complemento, están cayendo las horas extras que se pagan: se han reducido al nivel más bajo de la última década, con una media de menos de media hora el mes (en 2006 era 1 hora al mes por empleado). Eso sí, se han cambiado horarios y se hacen más horas extras gratis, sin cobrarlas: en el cuarto trimestre de 2012 se hicieron 2.630.000 horas extras a la semana sin cobrar, una media de 12 minutos semanales por empleado. Eso son 40 millones de euros que se dejaron de cobrar y, lo peor, 65.750 empleos que no se crearon.

Unos cobran menos y otros trabajan sin cobrar. Por un lado están los becarios y jóvenes cualificados, que o no cobran o mal cobran, en empleos de baja cualificación: España es el país europeo con más jóvenes sobrecualificados, que ocupan empleos por debajo de su cualificación[17] y por otro los trabajadores de empresas en crisis, como Panrico[18], que decidió no pagar las nóminas para pagar a proveedores o como Balboa[19], ofrecen bajar los sueldos un 20/25% a cambio de no despedir. En otro tipo de empresas, generalmente la pequeña y mediana, la dificultad por pagar las nóminas se debe a que no cobran de otras empresas o de la mismísima Administración, mientras sus empleados deben seguir trabajando para no perder derechos, a la vez que otros trabajadores no cobran porque su empresas está en quiebra o suspensión de pagos y el FOGASA no tiene dinero ni medios (150.000 expedientes pendientes) para pagarles sueldos e indemnizaciones. Y como colofón, aumentan las empresas que ofrecen trabajos sin sueldo, sólo a comisión.

Dentro del negro panorama de la precariedad, hay sectores que la sufren más. Uno de ellos, el turismo (y sus subsectores, por ejemplo, la Hosteleria, la limpieza, etc.), nuestra primera industria, con el 10% del empleo: tiene más temporalidad[20], más trabajo a tiempo parcial[21], más autónomos[22] y un 30% de las inspecciones detectan irregularidades. La última “moda” es la media jornada ficticia: se cobra y se cotiza por 4 horas y se trabajan doce.

La precariedad, además de reducir los ingresos y los derechos laborales, tiene otras consecuencias muy negativas: reduce los derechos futuros (desempleo y pensiones), menos formación, aumento de la siniestralidad laboral (los contratados temporales tienen el doble de accidentes que los fijos en muchos sectores) más estrés y menos salud laboral , con un aumento considerable de los problemas psicológicos y sus derivaciones.

Con esta breve pincelada se apunta, que aunque superemos la crisis, no se va a reducir esta situación porque, con cuatro millones de parados dispuestos a casi todo por trabajar, va a resultar difícil recuperar los derechos y sueldos perdidos por los trabajadores, porque los empresarios siguen exigiendo con los colmillos ensangrentados más “flexibilidad laboral[23]”, por que hemos consentido que nos siga gobernando un gobierno consentidor y propiciador de todo esto y sobre todo, por que hasta que no recuperemos la conciencia de clase y plantemos cara en los tajos, en la cola del paro, en las calles...no recuperemos la dignidad perdida.

... ya hemos hecho acto de redención, ahora toca pelear a la contra, somos los muchos y ellos los pocos...


















[1]K.Marx define Fuerza de Trabajo algo así como, “lo que el obrero vende al capitalista no es su trabajo sino su fuerza de trabajo, es decir, que el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo, al valor del conjunto de bienes necesarios para su existencia”.
[2] Tradicionalmente el movimiento obrero organizado ha estado ligado a las grandes fábricas y a las zonas industriales.
[3] Ejercito Industrial de Reserva es un termino acuñado por K.Marx para describir es necesario para el buen funcionamiento del sistema de producción capitalista y la necesaria acumulación del capital.
[4] Adjetivo peyorativo o/y referencia descriptiva utilizado por ciertas capas sociales. También se puede observar como logo en camisetas utilizadas por jóvenes de grupos de izquierda.
[5] La imagen modélica del emprendedor exitoso, consistió en ser un trabajador por cuenta ajena con salario bajo y  comisiones que crecían proporcionalmente a el volumen de la burbuja, consistía en ser un pequeño empresario con líneas de créditos casi ilimitadas... en un mezcla de abundancia e inconsciencia.
[6] Próximamente intentare reflejar esto con el estudio de un caso particular de desobrerizacion y su redención, la precariedad.

[7] La lucha de clases existe y la estamos perdiendo, Lareplica.es, Antonio Pecellin  26/4/2016.
[8] Europapress, 3/11/2014
[9]  23,1% de todos los contratos, frente al 14,1% en Europa
[10] Según el INE.
[11] 16% frente al 23% en UE o el 41% en Alemania.

[12] Un 33% de los firmados son a tiempo parcial y otro 28,5% por obra y servicio.
[13] Datos obtenidos del informe sobre La precarizacion del mercado de trabajo en España de UGT.
[14] Utilizare este termino, al igual que se utiliza comúnmente el termino Ingeniería Económica o Social, como descripción de algo negativo, o con fines perversos.
[15] 2/7/2012, Publico.es
[16] Mención a  Sami Nair y a sus escritos sobre migraciones.
[17] 33% frente al 21% en la UE.
[18] 23/09/2013, El País
[19] 9/8/2013, Expansión
[20] 32,8% frente a 23,1% de la UE
[21] 28,6% frente a 16,4%      
[22] 21,45% frente a 18,16%  
[23] Curioso termino para describir la semiesclavitud.

domingo, 29 de mayo de 2016

Una pequeña parte muy vociferante contra el TTIP



El TTIP es el mayor tratado de comercio en el que participaría la UE en toda su historia. Su objetivo fundamental es la eliminación de barreras económicas y burocráticas al comercio de bienes y servicios entre los países miembros de la Unión y Estados Unidos, y su firma creará la mayor área de comercio del planeta, cercana a los novecientos millones de consumidores, con un 60% del PIB mundial y un tercio del comercio de bienes y servicios.

El tratado se apoya en tres ejes fundamentales: 1º- la eliminación de aranceles, 2º- la armonización legislativa y 3º-la generación de instrumentos para “la solución de diferencias” entre inversor y Estado; es decir, la protección de las inversiones.

La opacidad decretada por el buró político de la UE y Estados Unidos se ha visto comprometida en los últimos días, Greenpeace ha filtrado una serie de documentos secretos sobre las negociaciones del TTIP  y esto, en apariencia al menos, lo sitúa en el punto de mira del debate público.

El oscurantismo y en consecuencia, la desinformación  de parte de la sociedad civil supone una enorme barrera al debate publico, una reciente encuesta[1] dice que alrededor de un 30% de la población española tiene algún conocimiento sobre este tratado, aunque Carlos Taibo dice tener serias sospechas y advierte de lo exagerado del dato.

En el debate publico se pueden observar dos posturas extraordinariamente enfrentas, según la comisaría de comercio de la UE, Celia Malmstrom[2], existe una “mayoría silenciosa de ciudadano” de la unión que apoya el tratado frente a una “pequeña parte muy vociferante que esta en contra”.

Los partidarios de el TTIP, es decir, “la mayoría silenciosa” subraya la importancia del acuerdo, y bendicen un mercado sin ningún tipo de trabas para adquirir productos a ambas orillas del atlántico, donde a su vez las corporaciones podrían actuar en condiciones de igualdad en cualquier territorio y por fin, donde las barreras legales y medidas proteccionistas desaparecerían para bienes y servicios con el consecuente aumento del PIB, según algunas estimaciones[3], 0,5% para EEUU y 1% para la EU, en palabras de Susan George[4], “una taza de café a la semana por ciudadano en 2027”, el sueño de cualquier creyente del laissez faire.

La “parte pequeña muy vociferante” presentan dudas y miedos al respecto, ¿que ocurriría si las diferentes normativas americanas y europeas se equiparasen y se unificaran por ejemplo en derechos labores, donde EEUU no reconoce los convenios de la OIT?, ¿Y con los alimentos transgenicos, clorados y hormonados?, ¿Y con el fracking?, ¿Y con un conflicto entre una multinacional y un estado?

Las alabanzas proceden principalmente del ámbito económico… mercaderes, banqueros y demás fervorosos del libre comercio… estos, a partir de datos empíricos (numero de potenciales consumidores, eliminación de aranceles y tasas, etc., por ejemplo), realizan  previsiones, generalmente optimistas para sostener su hipótesis sobre la bondad de los Tratados de Libre Comercio.

Por su parte, la sociedad civil...colectivos de todo tipo, ong´s, sindicatos,… exponen sus dudas y miedos, y son más realistas, parten de las condiciones existentes (derechos laborales y regulación alimentaría y ambiental de allí y de aquí, por ejemplo) para describir los efectos negativos que conllevaría la firma del TTIP.

La cuestión importante aquí es identificar los elementos creíbles que proponen una y otra postura.

Partamos de que las ciencias sociales no pueden establecer leyes inmutables como otras ciencias, en general, las ciencias naturales experimentan y generan leyes científicas, mientras que las ciencias sociales difícilmente pueden hallar generalizaciones similares a leyes[5].

Las ciencias sociales si bien no buscan tratar de formular leyes inmutables, utilizan la observación y la comparación como método para buscar claridad, comprensión, y la explicación de fenómenos sociales sobre los que se puede obtener una certeza razonable.

Vayamos pues…

Primero veamos algo sobre el NAFTA, el acuerdo de libre comercio firmado en 1994 entre Canadá, Estados Unidos y México  presentado como motor del desarrollo, instrumento para la atracción de inversiones extranjeras que traerían más y mejores empleos para la región, pero, ¿cuál ha sido el verdadero resultado de esas inversiones y de la apertura comercial[6]?
“Dos millones y medio de mexicanos han inmigrado en últimos seis años. No estamos encontrando los empleos que ofrecieron durante la negociación del tratado”[7].
Al mismo tiempo que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional se levantaba en Chiapas, entraba en vigor el acuerdo de libre comercio, fue en enero de 1994. Miles de fábricas para la exportación de Estados Unidos, Europa y Japón se trasladaron a México para aprovecharse de los salarios bajos y el libre acceso al mercado norteamericano[8]. En  el 2000 había casi 4000 fábricas de este tipo. Sin embargo, en 2002 las fábricas extranjeras comenzaron a abandonar el país, cerraron 500 y se perdieron 250000 empleos en un año por que trasladaron a países como China, donde los salarios de los empleos fabriles de baja calificación eran de 0,25 dólares la hora frente a 1,5 en México[9].
Antes de la firma del acuerdo, más del 80% de los juguetes que recibían los niños mexicanos eran fabricados en el país.
En 1993 la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju) registró a 380 fabricantes, pero dos años después el número se redujo a sólo 30 y es que con la apertura comercial entraron al país cientos de toneladas de juguetes, la mayoría hechos en China, que devastaron a la producción nacional.
A su vez en Estados Unidos, en California o en Texas por ejemplo, un estudio del Economy Policy Institute mostraba que el tratado impactaría negativamente en sectores importantes del país[10], mas tarde, el sindicato del sector industrial AFL-CIO, aseguraba que con el NAFTA se habrían destruido mas de setecientos mil puestos de trabajo en sectores  industriales, sobre todo en las fabricas de equipos electrónicos o las del sector automotriz.

En México el nivel de pobreza extrema subió muy rápidamente, pasando de un 16% a un 28% solo en los primeros cinco años del Tratado. Cinco millones de campesinos tuvieron que abandonar sus tierras, según un estudio de la Universidad Autónoma de México, que además reveló que el 72 por ciento de los agricultores de ese país latinoamericano quebró en estos 19 años como consecuencia de la entrada del NAFTA[11]. Hoy la pobreza ha alcanzado un 52% de la población[12]

Casi dos décadas después, el Acuerdo de Promociones Comerciales entre EEUU y Colombia, el TPA, entro en vigor en octubre de 2011 a día de hoy la promesa sobre “sus bondades” no se ha cumplido, las compras de los colombianos a los americanos superan con mucho a las ventas, en economía se diría que desde entonces no ha habido ni un solo día de superávit comercial[13].

Por otra parte, el gobierno colombiano a instancias y presiones de EEUU, dicto en 2010 una resolución mediante la cual se prohíbe almacenar semillas que provienen de cosechas para sembrarse nuevamente, esta resolución acaba con una práctica ancestral, así pues, el TPA concede carácter de mercancía a los recursos naturales, brindando derechos a los inversores para su “explotación, extracción, refinamiento, transporte, distribución o venta”, para beneficiar a multinacionales como Monsanto, Dupont y Syngenta

Otra condición para ratificar el TPA fue el acuerdo sobre derechos laborales, firmado entre el Presidente Santos y el Presidente Obama en abril de 2011, se comprometía a brindar protección a los sindicalistas y a adoptar medidas para abordar la violencia anti sindical. Según estadísticas proporcionadas por la Escuela Nacional Sindical, la principal organización encargada de observar el sector laboral en Colombia, 34 sindicalistas y líderes campesinos han sido asesinados y otros 485  han recibido amenazas de muerte desde que el Plan de Acción Laboral se puso en marcha[14].

Otro caso significativo que nos podría ayudar en nuestro empeño de comparar para clarificar y comprender la magnitud de los acuerdos de libre comercio.

En Ecuador la Corte Nacional de Justicia, ha ratificado la sentencia condenatoria contra Chevron dictada por un juzgado provincial en 2011[15].

“La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas  por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer”.

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron, llega a un aparente final.

No obstante la multinacional de petrolera americana se negó hacer frente a la indemnización impuesta por los tribunales Ecuatorianos, apelando en última instancia a al Tratado Bilateral de Protección de Inversiones suscrito entre los dos estados en 1997…y la batalla judicial sigue.

Próximamente, el TPP, Acuerdo de Asociación Transpacífico, fomentado por EEUU y once países más que representan el 40% de la economía mundial ha de ser ratificado, su fundamento al igual que el secreto TTIP  y otros, se basa en “promover las bondades del libre comercio”.

Sectores como la industria automovilística, que en el caso de Estados Unidos y Japón, ha supuesto una difícil negociación, la farmacéutica, cuyas principales trabas han estado que Estados Unidos quería el mayor tiempo posible de exclusividad, la inversión y los negocios, que se verán facilitados entre los países implicados, la agricultura y la ganadería, y la propiedad intelectual, que afecta a las grandes compañías tecnológicas son solo alguno ejemplos donde la observación y la comparación pueden convertir las previsiones bondadosas en simples ilusiones de los creyentes del laissez faire.

Con los ejemplos anteriores creo que podemos dar respuestas a las cuestiones planteadas por la “pequeña parte vociferante”, es decir, a como podría afectar el TTPI al empleo, a la seguridad alimentaría y del consumidor, a los servicios públicos, al medio ambiente, a la democracia…

Como conclusión, decirles que por supuesto, me incluyo en el bando de esa “pequeña parte vociferante”.











[1] El Intermedio , 26/4/2016
[2] Eldiario.es 23/9/2015.
[3] Eldiario.es 23/9/2015.
[4] ¿Qué es el TTIP? El País 27/10/2015.
[5] Política Comparada, Todd Ladman, Alianza Editorial 2011.
[6] El NAFTA acentuó la pobreza en México, Rebelión.org, Julio 3º, 2007.
[7] Emilio Álvarez Izaca, Presidente de la Comisión de DDHH del Distrito Federal(CDHDF)
[8] Estratificación Social y Desigualdad, Harold R.Kerbo 2010.
[9] Internacional Heral Tribune, 21/6/2002.
[10] Los ganadores y perdedores del NAFTA en México y EEUU, BBC.com, 1/1/2014
[11] Andes, agencia pública de noticias del Ecuador y de Suramérica, 2/9/2013.
[12] Las consecuencias negativas de los tratados de libre comercio, Vicens Navarro, 15/6/2015.
[13] Balance de los 3 años del TLC con EEUU, Recalca.org 15/5/2015
[14] El TPA ha fracasado en detener el asesinato de sindicalistas, David Bacon, 26/10/2012
[15] El País, 13/11/2013, Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar.

Con la ayuda del cine




El recién concluido festival de Cannes ha otorgado la Palma de Oro a Ken Loach por su último filme I, Daniel Blake. Loach en esta ocasión triunfa[1] con un alegato contra la austeridad neoliberal que ahoga el sistema social británico[2].

El papel del cine como entretenimiento no oscurece las diversas funciones que este puede representar. El cine puede ser un arma política a la vez que una píldora emotiva, puede ser tanto un dispositivo de concienciación o de persuasión como una herramienta explicativa y cognoscitiva.

Y Loach no es el único que utiliza el séptimo arte para denunciar, describir o recuperar procesos históricos, sociales, económicos, ecológicos…, La batalla de Argel o el neorrealismo italiano dan buena cuenta de esto.

Hoy, ahora, en estos momentos, en el mundo existen gran cantidad de “focos perturbadores[3]”, desde la globalización descontrolada, pasando por las crisis humanitarias, la amenaza ecológica o terroristas, el triunfo de las mafias financieras hasta las interminables hambrunas y penurias que atraviesan el planeta. Y nos podemos hacer eco de esto bien, a través de las imágenes de niños desnutridos que envían las agencias desde África o con un tweet sobre niñas violadas en Nueva Delhi retuiteado desde Oslo, pero rara vez usando el prolijo informe de alguna ONG donde datos y estadísticas ponen negro sobre blanco problemas como la esclavitud o el abuso infantil, por ejemplo.

En el saturado e incontrolado mundo de la información[4] la noticia llega, se representa con un gran titular o una imagen espectacular durante unos segundos y se pasa a otra no menos llamativa, la inmediatez y el impacto se han convertido en el eje central de (casi) todos los medios de información, mientras, el ciudadano, sin capacidad de análisis ni de digestión ha de acudir a lecturas especializadas, artículos o documentales para poder desarrollar una visión particular, razonada y razonable y aquí, en este momento, el cine puede ser una gran ayuda.

En las últimas semanas los mass medias nos bombardean con escuetos y a veces interesados titulares sobre temas concretos y candentes, el tratado de libre comercio, su impacto sobre los derechos labores o el papel de las multinacionales. El golpe blando a Dilma se mira de reojo pues Brasil queda muy lejos. El sistema de pensiones español tiembla y la pobreza recorre el país mientras el debate público versa sobre banderas o si Caracas, más cercana que Brasilia, es capital de provincia española. La renacida extrema derecha europea acapara alarmantes portadas aunque las causas de su renacimiento no ocupan las líneas o minutos necesarios. El movimiento obrero francés pone contra las cuerdas al gobierno socialista (al menos en siglas), arrodillado este a la Europa de los mercaderes. Por ultimo “el temeroso de dios” y multimillonario candidato republicano declara la guerra de antemano al papa, a los musulmanes y a cualquiera que represente una amenaza para “el modo de vida americano”, y todo esto lo recibimos en un instante y a borbotones, mientras miramos el televisor, abrimos el periódico o escuchamos la radio en el coche.

Por motivos de extensión no abordare ni una mínima parte de los problemas actuales[5] que pueden analizarse, comprenderse o simplemente conocerse a través del cine.

Creo que sobrara con algunos ejemplos

1ª-¿Tienen las multinacionales y el mundo financiero mas poder que los estados?
¿Podemos perder los derechos laborales adquiridos a través de años de luchas con el TTIP?

 2ª-¿Que sabemos realmente de Latinoamérica? ¿Los casos de Brasil y Venezuela son novedosos?

3ª-¿Tiene el movimiento obrero capacidad de parar la ofensiva neoliberal? ¿Se encuentra herido de muerte el sistema de bienestar europeo?

4ª-¿Por qué surge la extrema derecha? ¿Tiene algo que ver la inmigración o el desempleo con la emergencia de estos movimientos?

5ª-Ahora que España ha salido de la crisis ¿la campaña electoral debe centrarse en Venezuela y en las banderas independentista o por el contrario existen otras preocupaciones en los españoles que deberían abordarse?

6ª-¿En serio puede ser Donald Trump presidente de EEUU?

Todas estas preguntas se pueden responder, basta con detenerse un momento y acudir por ejemplo a Internet o a la biblioteca y comenzar a investigar, de las múltiples fuentes analizadas, el ciudadano escogerá una (o dos), cualquiera, la que le parezca mas científica, mas emotiva o la histórica…y se formara una opinión, su opinión, esta sin que pretenda ser una verdad inmutable[6] será al menos razonada y razonable, pero este ejercicio tiene un coste que no siempre se esta dispuesto a pagar, sin embrago, el ver una película puede resultar mas cómodo, mas entretenido e igual de útil.

Unas pocas películas[7] que pueden ayudar a responder las cuestiones anteriores.

1ª-La globalización, el capitalismo salvaje, el poder de las multinacionales o la perdida de derechos sociales y laborales a través de El Capital de Costa Gavras, El Jardinero Fiel de Fernando Mierelles, Recursos Humanos de Laurent Canet, Dos días y una noche de Jean Pierre y Luc Dardanne, Las nieves del Kilimanjaro de Robert Gudeguian, Hoy empieza todo de Bertrand Tavernier o La Cuadrilla de Ken Loach.

2ª-La particularidad Latinoamericana desde Apocalycto de Mel Gibson, La conquista del Paraíso de Ridley Scott, La misión de Roland Joffé, Machuca de Andrés Wood, Estado de Sitio o Desaparecido de Costa Gavras, Tropa de Elite 1 y 2 de José Padilla, La Batalla de Chile de Patricio Guzmán o Elefante banco de Pablo Trapero.

3ª-Las luchas obreras en Germinal de Claude Berri, La clase obrera va al paraíso de Elio Petri, Pride de Matthew Warchus o Billy Elliot de Stephen Daldry.

4ª- Las condiciones para la emergencia de los movimientos de extrema derecha por ejemplo con El Odio de Mathieu Kassovitz, La Ola de Dennos Gansel, This is England de Shane Meadows, Hitler: el reinado del mal de Cristian Duguay o La caída de los dioses de Luchino Visconti,

5º-Sobre la recuperación económica española están Techo y comida de Juan Miguel del Castillo, Los lunes al sol o Princesas de Fernando León de Aranoa.

6ª-La peculiaridad política y social de Estados Unidos en Game of Change de Jay Roach (HBO), Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11 de Michael Moore, Lincoln de Steven Spielberg, Los Idus de marzo de George Clooney, 12 años de esclavitud de Steve McQueen o Pan y Rosas de Ken Loach.

Dijo Ettore Scola que “El cine tiene una tarea que también es un deber, contar la realidad para que el publico la entienda mejor. Sobre todo para el publico joven”




[1] Ya lo hizo con “El viento que agita a la cebada” en 2006.
[2] Se puede extrapolar al modelo Europeo en general.
[3] En referencia al concepto geopolítico de Ignacio Ramonet.
[4] En referencia a los “Mass Media” visuales, radiofónicos, escrito o 2.0.
[5] Paloma García Picazo, en su magnifico libro “Teoría breve de las relaciones internacionales”- Ed.Tecnos 2009- realiza una enorme selección filmografica al respecto.
[6] Generalmente intervienen sesgos culturales, político o religiosos por ejemplo.
[7] He intentado que las películas utilizadas como ejemplos sean más o menos actuales y de fácil acceso, muchas de ellas se pueden encontrar sin complicaciones en Internet.

sábado, 16 de abril de 2016

La lucha de clases existe y la vamos perdiendo




             por Antonio Pecellín

A los jóvenes, con el deseo de que puedan alcanzar una vida mejor que la que tienen sus padres…con esta dedicatoria nada halagüeña comienza “Los estados del bienestar en la encrucijada”[1]

Con la llegada de la industrialización las condiciones de vida cambiaron, la mayoría de los obreros vivían en núcleos urbanos, lejos de sus comunidades y de sus familias que les proporcionaban ayuda en caso de necesidad. Esto significaba que habían de enfrentarse a enormes problemas si faltaba el jornal debido a razones tales como los frecuentes accidentes de trabajo en la incipiente industrialización, la incapacidad, las enfermedades, la vejez o el despido.

Ante esta situación, durante el siglo XIX, algunos trabajadores lograron organizarse[2], copiando elementos gremiales y de las corporaciones de la Edad Media de ciertas profesiones urbanas creando los que se dio a conocer como la Friendly Societies en Inglaterra o las Société de Secours Mutuelles en Francia, un tipo de clubes solidarios cuyos miembros debían pertenecer a la misma profesión/ocupación y pagar una parte del salario, en parte estas sociedades estuvieron en el origen del desarrollo de los sindicatos. Cuantos más obreros lograban organizarse, mas presión podían ejercer sobre los patronos, y esta presión se convertía en reivindicaciones para mejorar las condiciones de trabajo y conseguir unas condiciones de vida dignas[3].

Con el paso del tiempo los sindicatos de clase lograron innumerables conquistas políticas, sociales, materiales y morales. Estas, el grueso del desarrollo del Estado de Bienestar,  llegaron después de la IIGM influidas por el histórico informe Beveridge. Los siguientes treinta, los treinta gloriosos, se caracterizaran por el pleno empleo y la provisión de servicios sociales universales, en definitiva y ante la existencia de otro modelo social y económico al otro lado de telón de acero, el capital opto por el acuerdo con el movimiento obrero.  

Nada es eterno

Comenzada la década de los 70, se llegó a un «punto muerto» social entre las clases dominantes y los trabajadores, que desembocó en el estancamiento de las economías, la burocratización de los sindicatos y las izquierdas y las demandas de las clases capitalistas de un nuevo liderazgo más dinámico, capaz de desafiar al bloque colectivista y desmantelar sistemáticamente el Estado de bienestar[4].

El órdago neoliberal encabezado por la aventajada discípula de Milton Friedma, M.Thatcher y  R.Reagan supondría el rechazo por principio del Estado del Bienestar, justificando su oposición en la incompatibilidad  con el progreso económico. El neoliberalismo supone una ruptura del compromiso político entre los intereses del capital y los del trabajo sobre el común beneficio del Estado de bienestar, poniendo de relieve una gran dificultad para conciliar la economía capitalismo de mercado y el compromiso social del bienestar, que supone un elevado gasto social además del pleno empleo.

Los fracasos frente a la crisis de los setenta provocaron además una pérdida de credibilidad de las políticas socialdemócratas y keynesianas y el neoliberalismo encontró una gran acogida en los partidos conservadores, las organizaciones empresariales y los sectores acomodados de la sociedad, que acogieron con entusiasmo la defensa de la limitación del papel estatal, de los recortes sociales, de la bajada de impuestos, así y sobre todo, como de reducir el poder de los sindicatos[5].

¿Por qué ganan los halcones?

La crack del 2008 y las políticas neoliberales están arrasando con muchas de las conquistas históricas, y en su punto de mira tienen también el objetivo de acabar y/o debilitar a los sindicatos. A diferencia de la gran crisis capitalista de los años 30 del siglo pasado, en la que la izquierda y los sindicatos se reforzaron para enfrentarse al capital y al fascismo, la actual crisis los está debilitando.

Desde 2008, los sindicatos obreros han perdido unos 300.000 afiliados. Cierto que una parte importante de este descenso tiene relación con la pérdida de puestos de trabajo, pero también lo es que las encuestas hablan de que un 70% de los encuestados tienen poca o ninguna confianza en los sindicatos y que, en muchos casos, se ven como organizaciones serviles e institucionalizadas[6].

Pero dejemos claro que los sindicatos son una herramienta básica e insustituible para la defensa de los intereses de la clase trabajadora, y por eso mismo, gobiernos y patronales querrían limitar su peso e influencia, y que el antisindicalismo es una de las peores inversiones que se puede hacer, incluso si se adorna con críticas a las innumerables malas actuaciones de los sindicatos mayoritarios.

En las sociedades actuales, multiculturales, desiguales, fragmentadas y desindustrializadas, la identidad de la clase trabajadora se atomiza y desaparece, los derechos básicos son precarizados y el tibio papel de los sindicatos y la izquierda en general es cuestionado y endemoniado por el sistema de producción ideológico hegemónico, esto es, el pensamiento único, el neoliberalismo.

El desempleado no siente y con razón, la capacidad de los sindicatos y partidos de izquierda de defender sus intereses y demandas, por el contrario, sienten la estigmatización y abandono absoluto.

 El obrero de cuello azul de las grandes áreas industriales esta hoy en peligro de extinción, por el contrario, el sector servicios cotiza al alza absorbiendo ingentes cantidades de precarios y becarios sin mas absoluta posibilidad plausible de capacidad de protesta y movilización en defensa de unos estándares mínimos de dignidad.
El sector publico, cada vez mas amenazado y raquítico por el empleo de los postulados “tacherianos”, sirve como cabeza de puente para mostrar las bondades de lo privado a costa de su debilidad.

El Emprendedor exitoso, como modelo idealizado, se ha impuesto en la conciencia social, convirtiendo a las mayorías populares en clases subalternas y dependientes cuyo único destino es aceptar con resignación una realidad social impuesta, considerándoles “perdedores y subsidiados”

La complejidad territorial del estado Español interviene negativamente en la conciencia de clase, confundiendo las prioridades objetivas de las mayorías sociales, debilitando- cuando no impidiendo- la unidad de actuación de estas.
La diversidad de interese y conflictos, por otra parte, hace que la realidad de los movimientos sociales sean de lo mas heterogéneas y complejas, con lo que esta se convierte en debilidad. A esto hay que sumar, en ocasiones, las contradicciones entre  interés y conflicto de estos.

La sociedad de la información y persuasión actúa, conscientemente o no, como altavoz de los postulados y propósitos neoliberales, exacerbando el consumismo y la anestesiacion mental a través de dispositivos cotidianos como son, la apabullante e incontrolada cantidad de información producida, la cotidianidad del mundo espectáculo- esperpento, la vida 2.0, etc.…

Y  todo esto ceba al monstruo amable[7].

¿Solo una pesadilla?

Si creímos que el mundo laboral degradante y casi esclavista de las grandes fábricas del siglo XIX, las barriadas para obreros lúgubres, la mendicidad de los desvalidos en una sociedad sórdida eran pasajes de la maravillosa “Germinal”, estábamos muy equivocados.

Algunos aspectos de la desintegración del digno modelo social conquistado a través de las luchas pasadas, en nuestros días se retratan a la perfección en “Los lunes al sol” de León de Aranoa, en “Hoy empieza todo” de B.Tavernier, “Las nieves del Kilimanjaro”de R.Guediguian o en “Techo y comida”de J.M. del Castillo, aunque la realidad puede superar en muchas ocasiones a la ficción.[8]

La crisis del movimiento obrero se debe a una multitud de elementos, aunque creo que el fundamental ha sido la perdida de “conciencia de clase”, todos nos creímos clase media, de ahí la derrota.

A Owen Jones[9] en una ocasión le preguntaron: ¿No cree que muchos jóvenes consideran a los sindicatos una antigualla de la era pretecnológica?, él respondió: “¿Por qué es anticuado querer que los trabajadores se unan y se apoyen?”




































































[1] Eloisa del Pino y Mª Josefa Rubio Lara, Los estados del bienestar en la encrucijada, editorial Tecnos, 2013.
[2] Emile Zola, 1885, Pág. 62. Los estados del bienestar en la encrucijada, editorial Tecnos, 2013.

[3] El régimen de bienestar continental, Bruno Palier, los estados del bienestar en la encrucijada, editorial Tecnos, 2013.

[4] El estado de bienestar occidental, auge, caída y bloque comunista, James Petras, 9/7/2012.
[5] Unas claves para entender el neoliberalismo, Reagan y Thatcher, J.A.Gonzalez Fuentes, 5/11/2008
[6] Retos del sindicalismo de clase, Sinpermiso.es noviembre Nº, 2014.
[7] El monstruo amable, ¿el mundo es de derechas?, Raffaele Simone, 4/2/2012, Publico.es
[8] El polvorín social donde los jornaleros ganan 2,5 euros a la hora, El País, 2/4/2016 o Limpiar casetas de noche en la feria de Sevilla se paga a 3,5 euros la hora, Andaluces.es, 10/4/2016.
[9] 16/1/13, El pueblo contra el proletariado, El País.