Por Antonio Pecellin.
Nunca antes, al menos desde mediados del siglo pasado, la
persona que ha de vender su fuerza de trabajo[1]
para vivir asistió a una situación de vulnerabilidad como la actual.
Si bien es cierto que el movimiento obrero ha ido cediendo en
silencio y paulatinamente ante el capital por diferentes razones, en la correlación
de fuerzas actual, esta debilidad principalmente hay que situarla en el plano
de la concienciación.
Desobrerizacion
Durante estos años de declive de la clase obrera, la mayoría
de los análisis generales de situación, se desarrollaron en términos que
intentaban describir elementos cuantitativos y coyunturales, emergencia de los
contratos basuras como producto de las elevadas tasas de desempleado, mini-jobs
como complemento de salarios o pensiones, precariado como iniciación en el
mundo laboral…y no en base a elementos sustanciales y cualitativos, como el
desprestigio del sindicalismo, la exaltación del modelo “emprendedor de éxito”
versus obrero cualificado, la imagen falaz de insostenibilidad del trabajo fijo
frente a la mal llamada movilidad laboral, la terciarización de las economías
frente al sector secundario[2]
en los países occidentales, el mundo tecnológico y digital como destructor de
empleos… en la actualidad concepto actúa
sobre la raíz del problema, esto es, la emergencia de un imaginario de la nueva
Clase Media (descrita y reproducida a través de “los grandes medios de
comunicación” al servicio del capital) como disolvente de todo matiz, principio
y aspiración de la Clase
Obrera tradicional.
El individualismo, la
competición, el falaz concepto de libertad y el éxito material en ultima
instancia como fin supremo impuesto por el capital, nos han llevado a un mundo
del trabajo casi des-regulado, donde la cobertura proteccionista y estabilizadoras que prestaban los convenios
colectivos se ha dinamitado con las ultimas reformas laborales, donde el
inmenso ejercito de reserva[3]de
las sociedades occidentales hace que la competencia salvaje por el empleo
empuje hacia abajo salarios y condiciones laborales a la vez que se repudia a el
movimiento sindical como elemento regulador de las relaciones laborales, con
todo el mundo de las relaciones en el ámbito laboral se encuentra en plena regresión,
donde los muchos son cada día mas débiles y los pocos mas poderosos.
Durante los años de bonanza ser un Working Class[4]
estaba pasado de moda, solo era un reducto para minorías, lo “guapo” era ser un
“emprendedor[5]
exitoso”, con reloj y coche caro, apartamento en la playa o en la sierra, con
afición al paddel y a la gomina y con varias líneas de crédito e hipotecas como
la clave de bóveda del éxito personal.
Un espejismo que la mayoría hemos vivido. Esto
es la Desobrerizacion,
la aspiración inculcada por el capital a pertenecer a SU modelo de clase media.
Redención
Fotografiar la realidad del mundo del trabajo no es tarea fácil,
aquí y ahora intentare realizar una aproximación general a las consecuencias de
la Desobrerizacion
y en consecuencia, a la
Redención por la que ha de pasar toda persona que necesita
vender su fuerza de trabajo[6],
Que los trabajadores españoles ( y
occidentales en general) estamos cada vez más indefensos no es una novedad, estamos
a merced de los crecientes abusos de muchas empresas, grandes y pequeñas, que
nos consideran como trabajadores kleenex,
de usar y tirar y en cierta medida, esta situación ha sido consentida por
nosotros mismos, y ahora las consecuencias, nos recortan sueldos, nos cambian
horarios y no nos quitan horas extras, nos reducen derechos y convierten
contratos estables en temporales y precarios.
El poco empleo ofertado es precario
y barato, mucho sin contrato, con sueldos de miseria de hasta 2 euros la hora[7].
Incluso hay empresas que cobran por hacer los trámites de selección a parados,
mientras uno de cada cuatro fraudes en Internet son ofertas de empleo falsas[8].
A esta situación hay que sumar el recorte
en la inspección de Trabajo y la debilidad de los sindicatos. Con ello, España
es el país de Europa con más precariedad laboral, según las estadísticas[9].
Y sobre todo en los dos colectivos que más los sufren: jóvenes y mujeres. De hecho, en el año 2013, un 92,16
% de los contratos firmados hasta septiembre son temporales[10]
y lo peor además es que España es el
país europeo donde menos contratos temporales se hacen fijos[11].
España es el país con más
crecimiento de los contratos a tiempo parcial[12],
pero lo preocupante es que mientras en otros países existen personas que “eligen”
trabajar menos tiempo, en España los contratos a tiempo parcial “involuntarios”
son el 62% frente al 28% en Europa y al 18% en Alemania. Y son las mujeres
españolas las que acaparan el 80% de estos contratos a medias[13].
Existen ingentes formas de precariedad
o ingeniería laboral[14],
entre ellas, la subcontratación en cadena: personas que trabajan para una gran
empresa a través de una, dos o más empresas interpuestas, subcontratistas que
contratan en condiciones casi esclavistas, los falsos autónomos, muchos de
ellos trabajadores despedidos de una empresa y que trabajan para ella en exclusiva,
en régimen de autónomos, pagándose su Seguridad social, sin vacaciones ni
extras: arquitectos, periodistas, ingenieros y muchos profesionales de la
construcción, del transporte, hostelería, etc. Y que decir de los cientos de
miles de becarios, jóvenes que trabajan con o sin contrato, con o sin sueldo,
años y años, la mayoría sin cotizar (ahora, tras una sentencia del Supremo, se
obliga a muchos a cotizar desde septiembre). Ya en 2012, la Comisión Europea
advirtió de la precariedad de los becarios españoles[15].
Y luego está el trabajo más
precario, el empleo sumergido, que ha crecido con la crisis: se estima que hay
entre 1 y 4 millones de empleos sumergidos, cubiertos por parados o por
subempleados, la mayoría en la construcción, agricultura, hostelería y
comercio, en el trabajo doméstico, entre cuidadores (niños y ancianos) y en trabajos a domicilio. Pero el último
eslabón de la precariedad y de la inmoralidad, son los inmigrantes ilegales,
contratados en la calle y llevados en furgonetas a trabajar a fábricas ilegales
o al campo, además de estigmatizados por ser unos de los causantes del
deterioro de nuestros sistemas de protección social[16].
La redención también pasa por
aceptar salarios a la baja, cuatro de
cada diez españoles, más de 15 millones de trabajadores, autónomos, parados y
pensionistas ganan menos de 1.000 euros al mes. Y lo peor es que más de la
mitad son minieuristas: 8,5 millones de españoles que ganan entre 400 y 860
euros al mes. Los salarios más bajos se dan entre los jóvenes (la mitad ganan
menos de 1.000 euros) y las mujeres (ganan un 23% menos que los hombres, según
el INE). Y ganan menos los que tienen un contrato temporal (un 32% menos de
sueldo que los indefinidos) y un contrato a tiempo parcial (ganan un tercio menos, incluso por hora: 10,89 €
frente a 15,03 €).
Y como complemento, están cayendo
las horas extras que se pagan: se han reducido al nivel más bajo de la última
década, con una media de menos de media hora el mes (en 2006 era 1 hora al mes
por empleado). Eso sí, se han cambiado horarios y se hacen más horas extras
gratis, sin cobrarlas: en el cuarto trimestre de 2012 se hicieron 2.630.000
horas extras a la semana sin cobrar, una media de 12 minutos semanales por
empleado. Eso son 40 millones de euros que se dejaron de cobrar y, lo peor,
65.750 empleos que no se crearon.
Unos cobran menos y otros trabajan
sin cobrar. Por un lado están los becarios y jóvenes cualificados, que o no
cobran o mal cobran, en empleos de baja cualificación: España es el país
europeo con más jóvenes sobrecualificados, que ocupan empleos por debajo de su
cualificación[17]
y por otro los trabajadores de empresas en crisis, como Panrico[18],
que decidió no pagar las nóminas para pagar a proveedores o como Balboa[19],
ofrecen bajar los sueldos un 20/25% a cambio de no despedir. En otro tipo de
empresas, generalmente la pequeña y mediana, la dificultad por pagar
las nóminas se debe a que no cobran de otras empresas o de la mismísima Administración,
mientras sus empleados deben seguir trabajando para no perder derechos, a la
vez que otros trabajadores no cobran
porque su empresas está en quiebra o suspensión de pagos y el FOGASA no tiene
dinero ni medios (150.000 expedientes pendientes) para pagarles sueldos e
indemnizaciones. Y como colofón, aumentan las empresas que ofrecen trabajos sin
sueldo, sólo a comisión.
Dentro del negro panorama de la precariedad, hay sectores que la sufren más. Uno de ellos, el turismo
(y sus subsectores, por ejemplo, la Hosteleria, la limpieza, etc.), nuestra primera
industria, con el 10% del empleo: tiene más temporalidad[20],
más trabajo a tiempo parcial[21],
más autónomos[22]
y un 30% de las inspecciones detectan irregularidades. La última “moda” es la media jornada
ficticia: se cobra y se cotiza por 4 horas y se trabajan doce.
La precariedad, además de reducir
los ingresos y los derechos laborales, tiene otras consecuencias muy negativas:
reduce los derechos futuros (desempleo y pensiones), menos formación, aumento
de la siniestralidad laboral (los contratados temporales tienen el doble de
accidentes que los fijos en muchos sectores) más estrés y menos
salud laboral , con un aumento considerable de los problemas
psicológicos y sus derivaciones.
Con esta breve pincelada se apunta,
que aunque superemos la crisis, no se va a reducir esta situación porque, con cuatro millones de
parados dispuestos a casi todo por trabajar, va a resultar difícil
recuperar los derechos y sueldos perdidos por los trabajadores, porque los
empresarios siguen exigiendo con los colmillos ensangrentados más “flexibilidad
laboral[23]”,
por que hemos consentido que nos siga gobernando un gobierno consentidor y
propiciador de todo esto y sobre todo, por que hasta que no recuperemos la
conciencia de clase y plantemos cara en los tajos, en la cola del paro, en las
calles...no recuperemos la dignidad perdida.
... ya hemos hecho acto de redención, ahora toca pelear a
la contra, somos los muchos y ellos los pocos...
[1]K.Marx define Fuerza de Trabajo algo así como, “lo que
el obrero vende al capitalista no es su trabajo sino su fuerza de trabajo, es
decir, que el obrero se compromete mediante un contrato a realizar un trabajo a
cambio de un salario equivalente al valor de la fuerza de trabajo, al valor del
conjunto de bienes necesarios para su existencia”.
[2] Tradicionalmente el movimiento obrero organizado ha
estado ligado a las grandes fábricas y a las zonas industriales.
[3] Ejercito Industrial de Reserva es un termino acuñado
por K.Marx para describir es necesario para el buen funcionamiento del sistema
de producción capitalista y la necesaria acumulación del capital.
[4] Adjetivo peyorativo o/y referencia descriptiva
utilizado por ciertas capas sociales. También se puede observar como logo en
camisetas utilizadas por jóvenes de grupos de izquierda.
[5] La imagen modélica del emprendedor exitoso, consistió
en ser un trabajador por cuenta ajena con salario bajo y comisiones que crecían proporcionalmente a el
volumen de la burbuja, consistía en ser un pequeño empresario con líneas de créditos
casi ilimitadas... en un mezcla de abundancia e inconsciencia.
[6] Próximamente intentare reflejar esto con el estudio de
un caso particular de desobrerizacion y su redención, la precariedad.
[7] La lucha de clases existe y la estamos perdiendo,
Lareplica.es, Antonio Pecellin
26/4/2016.
[8] Europapress, 3/11/2014
[9] 23,1% de todos los contratos, frente al 14,1%
en Europa
[10] Según el INE.
[11] 16% frente al 23% en UE o el
41% en Alemania.
[12] Un 33% de los firmados son a
tiempo parcial y otro 28,5% por obra y servicio.
[13] Datos obtenidos del informe sobre La precarizacion del
mercado de trabajo en España de UGT.
[14] Utilizare este termino, al igual que se utiliza
comúnmente el termino Ingeniería Económica o Social, como descripción de algo
negativo, o con fines perversos.
[15] 2/7/2012, Publico.es
[16] Mención a Sami
Nair y a sus escritos sobre migraciones.
[17] 33% frente al 21% en la UE.
[18] 23/09/2013, El País
[19] 9/8/2013, Expansión
[20] 32,8% frente a 23,1% de la UE
[21] 28,6% frente a 16,4% “
[22] 21,45% frente a 18,16% “
[23] Curioso termino para describir la semiesclavitud.