domingo, 29 de mayo de 2016

Una pequeña parte muy vociferante contra el TTIP



El TTIP es el mayor tratado de comercio en el que participaría la UE en toda su historia. Su objetivo fundamental es la eliminación de barreras económicas y burocráticas al comercio de bienes y servicios entre los países miembros de la Unión y Estados Unidos, y su firma creará la mayor área de comercio del planeta, cercana a los novecientos millones de consumidores, con un 60% del PIB mundial y un tercio del comercio de bienes y servicios.

El tratado se apoya en tres ejes fundamentales: 1º- la eliminación de aranceles, 2º- la armonización legislativa y 3º-la generación de instrumentos para “la solución de diferencias” entre inversor y Estado; es decir, la protección de las inversiones.

La opacidad decretada por el buró político de la UE y Estados Unidos se ha visto comprometida en los últimos días, Greenpeace ha filtrado una serie de documentos secretos sobre las negociaciones del TTIP  y esto, en apariencia al menos, lo sitúa en el punto de mira del debate público.

El oscurantismo y en consecuencia, la desinformación  de parte de la sociedad civil supone una enorme barrera al debate publico, una reciente encuesta[1] dice que alrededor de un 30% de la población española tiene algún conocimiento sobre este tratado, aunque Carlos Taibo dice tener serias sospechas y advierte de lo exagerado del dato.

En el debate publico se pueden observar dos posturas extraordinariamente enfrentas, según la comisaría de comercio de la UE, Celia Malmstrom[2], existe una “mayoría silenciosa de ciudadano” de la unión que apoya el tratado frente a una “pequeña parte muy vociferante que esta en contra”.

Los partidarios de el TTIP, es decir, “la mayoría silenciosa” subraya la importancia del acuerdo, y bendicen un mercado sin ningún tipo de trabas para adquirir productos a ambas orillas del atlántico, donde a su vez las corporaciones podrían actuar en condiciones de igualdad en cualquier territorio y por fin, donde las barreras legales y medidas proteccionistas desaparecerían para bienes y servicios con el consecuente aumento del PIB, según algunas estimaciones[3], 0,5% para EEUU y 1% para la EU, en palabras de Susan George[4], “una taza de café a la semana por ciudadano en 2027”, el sueño de cualquier creyente del laissez faire.

La “parte pequeña muy vociferante” presentan dudas y miedos al respecto, ¿que ocurriría si las diferentes normativas americanas y europeas se equiparasen y se unificaran por ejemplo en derechos labores, donde EEUU no reconoce los convenios de la OIT?, ¿Y con los alimentos transgenicos, clorados y hormonados?, ¿Y con el fracking?, ¿Y con un conflicto entre una multinacional y un estado?

Las alabanzas proceden principalmente del ámbito económico… mercaderes, banqueros y demás fervorosos del libre comercio… estos, a partir de datos empíricos (numero de potenciales consumidores, eliminación de aranceles y tasas, etc., por ejemplo), realizan  previsiones, generalmente optimistas para sostener su hipótesis sobre la bondad de los Tratados de Libre Comercio.

Por su parte, la sociedad civil...colectivos de todo tipo, ong´s, sindicatos,… exponen sus dudas y miedos, y son más realistas, parten de las condiciones existentes (derechos laborales y regulación alimentaría y ambiental de allí y de aquí, por ejemplo) para describir los efectos negativos que conllevaría la firma del TTIP.

La cuestión importante aquí es identificar los elementos creíbles que proponen una y otra postura.

Partamos de que las ciencias sociales no pueden establecer leyes inmutables como otras ciencias, en general, las ciencias naturales experimentan y generan leyes científicas, mientras que las ciencias sociales difícilmente pueden hallar generalizaciones similares a leyes[5].

Las ciencias sociales si bien no buscan tratar de formular leyes inmutables, utilizan la observación y la comparación como método para buscar claridad, comprensión, y la explicación de fenómenos sociales sobre los que se puede obtener una certeza razonable.

Vayamos pues…

Primero veamos algo sobre el NAFTA, el acuerdo de libre comercio firmado en 1994 entre Canadá, Estados Unidos y México  presentado como motor del desarrollo, instrumento para la atracción de inversiones extranjeras que traerían más y mejores empleos para la región, pero, ¿cuál ha sido el verdadero resultado de esas inversiones y de la apertura comercial[6]?
“Dos millones y medio de mexicanos han inmigrado en últimos seis años. No estamos encontrando los empleos que ofrecieron durante la negociación del tratado”[7].
Al mismo tiempo que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional se levantaba en Chiapas, entraba en vigor el acuerdo de libre comercio, fue en enero de 1994. Miles de fábricas para la exportación de Estados Unidos, Europa y Japón se trasladaron a México para aprovecharse de los salarios bajos y el libre acceso al mercado norteamericano[8]. En  el 2000 había casi 4000 fábricas de este tipo. Sin embargo, en 2002 las fábricas extranjeras comenzaron a abandonar el país, cerraron 500 y se perdieron 250000 empleos en un año por que trasladaron a países como China, donde los salarios de los empleos fabriles de baja calificación eran de 0,25 dólares la hora frente a 1,5 en México[9].
Antes de la firma del acuerdo, más del 80% de los juguetes que recibían los niños mexicanos eran fabricados en el país.
En 1993 la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju) registró a 380 fabricantes, pero dos años después el número se redujo a sólo 30 y es que con la apertura comercial entraron al país cientos de toneladas de juguetes, la mayoría hechos en China, que devastaron a la producción nacional.
A su vez en Estados Unidos, en California o en Texas por ejemplo, un estudio del Economy Policy Institute mostraba que el tratado impactaría negativamente en sectores importantes del país[10], mas tarde, el sindicato del sector industrial AFL-CIO, aseguraba que con el NAFTA se habrían destruido mas de setecientos mil puestos de trabajo en sectores  industriales, sobre todo en las fabricas de equipos electrónicos o las del sector automotriz.

En México el nivel de pobreza extrema subió muy rápidamente, pasando de un 16% a un 28% solo en los primeros cinco años del Tratado. Cinco millones de campesinos tuvieron que abandonar sus tierras, según un estudio de la Universidad Autónoma de México, que además reveló que el 72 por ciento de los agricultores de ese país latinoamericano quebró en estos 19 años como consecuencia de la entrada del NAFTA[11]. Hoy la pobreza ha alcanzado un 52% de la población[12]

Casi dos décadas después, el Acuerdo de Promociones Comerciales entre EEUU y Colombia, el TPA, entro en vigor en octubre de 2011 a día de hoy la promesa sobre “sus bondades” no se ha cumplido, las compras de los colombianos a los americanos superan con mucho a las ventas, en economía se diría que desde entonces no ha habido ni un solo día de superávit comercial[13].

Por otra parte, el gobierno colombiano a instancias y presiones de EEUU, dicto en 2010 una resolución mediante la cual se prohíbe almacenar semillas que provienen de cosechas para sembrarse nuevamente, esta resolución acaba con una práctica ancestral, así pues, el TPA concede carácter de mercancía a los recursos naturales, brindando derechos a los inversores para su “explotación, extracción, refinamiento, transporte, distribución o venta”, para beneficiar a multinacionales como Monsanto, Dupont y Syngenta

Otra condición para ratificar el TPA fue el acuerdo sobre derechos laborales, firmado entre el Presidente Santos y el Presidente Obama en abril de 2011, se comprometía a brindar protección a los sindicalistas y a adoptar medidas para abordar la violencia anti sindical. Según estadísticas proporcionadas por la Escuela Nacional Sindical, la principal organización encargada de observar el sector laboral en Colombia, 34 sindicalistas y líderes campesinos han sido asesinados y otros 485  han recibido amenazas de muerte desde que el Plan de Acción Laboral se puso en marcha[14].

Otro caso significativo que nos podría ayudar en nuestro empeño de comparar para clarificar y comprender la magnitud de los acuerdos de libre comercio.

En Ecuador la Corte Nacional de Justicia, ha ratificado la sentencia condenatoria contra Chevron dictada por un juzgado provincial en 2011[15].

“La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas  por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer”.

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron, llega a un aparente final.

No obstante la multinacional de petrolera americana se negó hacer frente a la indemnización impuesta por los tribunales Ecuatorianos, apelando en última instancia a al Tratado Bilateral de Protección de Inversiones suscrito entre los dos estados en 1997…y la batalla judicial sigue.

Próximamente, el TPP, Acuerdo de Asociación Transpacífico, fomentado por EEUU y once países más que representan el 40% de la economía mundial ha de ser ratificado, su fundamento al igual que el secreto TTIP  y otros, se basa en “promover las bondades del libre comercio”.

Sectores como la industria automovilística, que en el caso de Estados Unidos y Japón, ha supuesto una difícil negociación, la farmacéutica, cuyas principales trabas han estado que Estados Unidos quería el mayor tiempo posible de exclusividad, la inversión y los negocios, que se verán facilitados entre los países implicados, la agricultura y la ganadería, y la propiedad intelectual, que afecta a las grandes compañías tecnológicas son solo alguno ejemplos donde la observación y la comparación pueden convertir las previsiones bondadosas en simples ilusiones de los creyentes del laissez faire.

Con los ejemplos anteriores creo que podemos dar respuestas a las cuestiones planteadas por la “pequeña parte vociferante”, es decir, a como podría afectar el TTPI al empleo, a la seguridad alimentaría y del consumidor, a los servicios públicos, al medio ambiente, a la democracia…

Como conclusión, decirles que por supuesto, me incluyo en el bando de esa “pequeña parte vociferante”.











[1] El Intermedio , 26/4/2016
[2] Eldiario.es 23/9/2015.
[3] Eldiario.es 23/9/2015.
[4] ¿Qué es el TTIP? El País 27/10/2015.
[5] Política Comparada, Todd Ladman, Alianza Editorial 2011.
[6] El NAFTA acentuó la pobreza en México, Rebelión.org, Julio 3º, 2007.
[7] Emilio Álvarez Izaca, Presidente de la Comisión de DDHH del Distrito Federal(CDHDF)
[8] Estratificación Social y Desigualdad, Harold R.Kerbo 2010.
[9] Internacional Heral Tribune, 21/6/2002.
[10] Los ganadores y perdedores del NAFTA en México y EEUU, BBC.com, 1/1/2014
[11] Andes, agencia pública de noticias del Ecuador y de Suramérica, 2/9/2013.
[12] Las consecuencias negativas de los tratados de libre comercio, Vicens Navarro, 15/6/2015.
[13] Balance de los 3 años del TLC con EEUU, Recalca.org 15/5/2015
[14] El TPA ha fracasado en detener el asesinato de sindicalistas, David Bacon, 26/10/2012
[15] El País, 13/11/2013, Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar.

Con la ayuda del cine




El recién concluido festival de Cannes ha otorgado la Palma de Oro a Ken Loach por su último filme I, Daniel Blake. Loach en esta ocasión triunfa[1] con un alegato contra la austeridad neoliberal que ahoga el sistema social británico[2].

El papel del cine como entretenimiento no oscurece las diversas funciones que este puede representar. El cine puede ser un arma política a la vez que una píldora emotiva, puede ser tanto un dispositivo de concienciación o de persuasión como una herramienta explicativa y cognoscitiva.

Y Loach no es el único que utiliza el séptimo arte para denunciar, describir o recuperar procesos históricos, sociales, económicos, ecológicos…, La batalla de Argel o el neorrealismo italiano dan buena cuenta de esto.

Hoy, ahora, en estos momentos, en el mundo existen gran cantidad de “focos perturbadores[3]”, desde la globalización descontrolada, pasando por las crisis humanitarias, la amenaza ecológica o terroristas, el triunfo de las mafias financieras hasta las interminables hambrunas y penurias que atraviesan el planeta. Y nos podemos hacer eco de esto bien, a través de las imágenes de niños desnutridos que envían las agencias desde África o con un tweet sobre niñas violadas en Nueva Delhi retuiteado desde Oslo, pero rara vez usando el prolijo informe de alguna ONG donde datos y estadísticas ponen negro sobre blanco problemas como la esclavitud o el abuso infantil, por ejemplo.

En el saturado e incontrolado mundo de la información[4] la noticia llega, se representa con un gran titular o una imagen espectacular durante unos segundos y se pasa a otra no menos llamativa, la inmediatez y el impacto se han convertido en el eje central de (casi) todos los medios de información, mientras, el ciudadano, sin capacidad de análisis ni de digestión ha de acudir a lecturas especializadas, artículos o documentales para poder desarrollar una visión particular, razonada y razonable y aquí, en este momento, el cine puede ser una gran ayuda.

En las últimas semanas los mass medias nos bombardean con escuetos y a veces interesados titulares sobre temas concretos y candentes, el tratado de libre comercio, su impacto sobre los derechos labores o el papel de las multinacionales. El golpe blando a Dilma se mira de reojo pues Brasil queda muy lejos. El sistema de pensiones español tiembla y la pobreza recorre el país mientras el debate público versa sobre banderas o si Caracas, más cercana que Brasilia, es capital de provincia española. La renacida extrema derecha europea acapara alarmantes portadas aunque las causas de su renacimiento no ocupan las líneas o minutos necesarios. El movimiento obrero francés pone contra las cuerdas al gobierno socialista (al menos en siglas), arrodillado este a la Europa de los mercaderes. Por ultimo “el temeroso de dios” y multimillonario candidato republicano declara la guerra de antemano al papa, a los musulmanes y a cualquiera que represente una amenaza para “el modo de vida americano”, y todo esto lo recibimos en un instante y a borbotones, mientras miramos el televisor, abrimos el periódico o escuchamos la radio en el coche.

Por motivos de extensión no abordare ni una mínima parte de los problemas actuales[5] que pueden analizarse, comprenderse o simplemente conocerse a través del cine.

Creo que sobrara con algunos ejemplos

1ª-¿Tienen las multinacionales y el mundo financiero mas poder que los estados?
¿Podemos perder los derechos laborales adquiridos a través de años de luchas con el TTIP?

 2ª-¿Que sabemos realmente de Latinoamérica? ¿Los casos de Brasil y Venezuela son novedosos?

3ª-¿Tiene el movimiento obrero capacidad de parar la ofensiva neoliberal? ¿Se encuentra herido de muerte el sistema de bienestar europeo?

4ª-¿Por qué surge la extrema derecha? ¿Tiene algo que ver la inmigración o el desempleo con la emergencia de estos movimientos?

5ª-Ahora que España ha salido de la crisis ¿la campaña electoral debe centrarse en Venezuela y en las banderas independentista o por el contrario existen otras preocupaciones en los españoles que deberían abordarse?

6ª-¿En serio puede ser Donald Trump presidente de EEUU?

Todas estas preguntas se pueden responder, basta con detenerse un momento y acudir por ejemplo a Internet o a la biblioteca y comenzar a investigar, de las múltiples fuentes analizadas, el ciudadano escogerá una (o dos), cualquiera, la que le parezca mas científica, mas emotiva o la histórica…y se formara una opinión, su opinión, esta sin que pretenda ser una verdad inmutable[6] será al menos razonada y razonable, pero este ejercicio tiene un coste que no siempre se esta dispuesto a pagar, sin embrago, el ver una película puede resultar mas cómodo, mas entretenido e igual de útil.

Unas pocas películas[7] que pueden ayudar a responder las cuestiones anteriores.

1ª-La globalización, el capitalismo salvaje, el poder de las multinacionales o la perdida de derechos sociales y laborales a través de El Capital de Costa Gavras, El Jardinero Fiel de Fernando Mierelles, Recursos Humanos de Laurent Canet, Dos días y una noche de Jean Pierre y Luc Dardanne, Las nieves del Kilimanjaro de Robert Gudeguian, Hoy empieza todo de Bertrand Tavernier o La Cuadrilla de Ken Loach.

2ª-La particularidad Latinoamericana desde Apocalycto de Mel Gibson, La conquista del Paraíso de Ridley Scott, La misión de Roland Joffé, Machuca de Andrés Wood, Estado de Sitio o Desaparecido de Costa Gavras, Tropa de Elite 1 y 2 de José Padilla, La Batalla de Chile de Patricio Guzmán o Elefante banco de Pablo Trapero.

3ª-Las luchas obreras en Germinal de Claude Berri, La clase obrera va al paraíso de Elio Petri, Pride de Matthew Warchus o Billy Elliot de Stephen Daldry.

4ª- Las condiciones para la emergencia de los movimientos de extrema derecha por ejemplo con El Odio de Mathieu Kassovitz, La Ola de Dennos Gansel, This is England de Shane Meadows, Hitler: el reinado del mal de Cristian Duguay o La caída de los dioses de Luchino Visconti,

5º-Sobre la recuperación económica española están Techo y comida de Juan Miguel del Castillo, Los lunes al sol o Princesas de Fernando León de Aranoa.

6ª-La peculiaridad política y social de Estados Unidos en Game of Change de Jay Roach (HBO), Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11 de Michael Moore, Lincoln de Steven Spielberg, Los Idus de marzo de George Clooney, 12 años de esclavitud de Steve McQueen o Pan y Rosas de Ken Loach.

Dijo Ettore Scola que “El cine tiene una tarea que también es un deber, contar la realidad para que el publico la entienda mejor. Sobre todo para el publico joven”




[1] Ya lo hizo con “El viento que agita a la cebada” en 2006.
[2] Se puede extrapolar al modelo Europeo en general.
[3] En referencia al concepto geopolítico de Ignacio Ramonet.
[4] En referencia a los “Mass Media” visuales, radiofónicos, escrito o 2.0.
[5] Paloma García Picazo, en su magnifico libro “Teoría breve de las relaciones internacionales”- Ed.Tecnos 2009- realiza una enorme selección filmografica al respecto.
[6] Generalmente intervienen sesgos culturales, político o religiosos por ejemplo.
[7] He intentado que las películas utilizadas como ejemplos sean más o menos actuales y de fácil acceso, muchas de ellas se pueden encontrar sin complicaciones en Internet.