El TTIP es el mayor tratado de
comercio en el que participaría la
UE en toda su historia. Su objetivo fundamental es la
eliminación de barreras económicas y burocráticas al comercio de bienes y
servicios entre los países miembros de la Unión y Estados Unidos, y su firma creará la
mayor área de comercio del planeta, cercana a los novecientos millones de
consumidores, con un 60% del PIB mundial y un tercio del comercio de bienes y
servicios.
El tratado se apoya en tres ejes fundamentales: 1º- la eliminación de aranceles, 2º- la armonización legislativa y 3º-la generación de instrumentos para “la solución de diferencias” entre inversor y Estado; es decir, la protección de las inversiones.
El tratado se apoya en tres ejes fundamentales: 1º- la eliminación de aranceles, 2º- la armonización legislativa y 3º-la generación de instrumentos para “la solución de diferencias” entre inversor y Estado; es decir, la protección de las inversiones.
La opacidad decretada por el buró
político de la UE
y Estados Unidos se ha visto comprometida en los últimos días, Greenpeace
ha filtrado una serie de documentos secretos sobre las negociaciones del
TTIP y esto, en apariencia al menos, lo
sitúa en el punto de mira del debate público.
El oscurantismo y en consecuencia, la desinformación de parte de la sociedad civil supone una
enorme barrera al debate publico, una reciente encuesta[1]
dice que alrededor de un 30% de la población española tiene algún conocimiento
sobre este tratado, aunque Carlos Taibo dice tener serias sospechas y advierte
de lo exagerado del dato.
En el debate publico se pueden observar dos posturas
extraordinariamente enfrentas, según la comisaría de comercio de la UE, Celia Malmstrom[2],
existe una “mayoría silenciosa de ciudadano”
de la unión que apoya el tratado frente a una “pequeña parte muy vociferante que esta en contra”.
Los partidarios de el TTIP, es decir, “la mayoría silenciosa” subraya la importancia del acuerdo, y
bendicen un mercado sin ningún tipo de trabas para adquirir productos a ambas
orillas del atlántico, donde a su vez las corporaciones podrían actuar en
condiciones de igualdad en cualquier territorio y por fin, donde las barreras
legales y medidas proteccionistas desaparecerían para bienes y servicios con el
consecuente aumento del PIB, según algunas estimaciones[3],
0,5% para EEUU y 1% para la EU,
en palabras de Susan George[4],
“una taza de café a la semana por ciudadano en 2027”, el sueño de cualquier
creyente del laissez faire.
La “parte pequeña muy
vociferante” presentan dudas y miedos al respecto, ¿que ocurriría si las
diferentes normativas americanas y europeas se equiparasen y se unificaran por
ejemplo en derechos labores, donde EEUU no reconoce los convenios de la OIT?, ¿Y con los alimentos
transgenicos, clorados y hormonados?, ¿Y con el fracking?, ¿Y con un conflicto
entre una multinacional y un estado?
Las alabanzas proceden principalmente del ámbito económico…
mercaderes, banqueros y demás fervorosos del libre comercio… estos, a partir de
datos empíricos (numero de potenciales consumidores, eliminación de aranceles y
tasas, etc., por ejemplo), realizan
previsiones, generalmente optimistas para sostener su hipótesis sobre la
bondad de los Tratados de Libre Comercio.
Por su parte, la sociedad civil...colectivos de todo tipo,
ong´s, sindicatos,… exponen sus dudas y miedos, y son más realistas, parten de
las condiciones existentes (derechos laborales y regulación alimentaría y
ambiental de allí y de aquí, por ejemplo) para describir los efectos negativos
que conllevaría la firma del TTIP.
La cuestión importante aquí es identificar los elementos
creíbles que proponen una y otra postura.
Partamos de que las ciencias sociales no pueden establecer
leyes inmutables como otras ciencias, en general, las ciencias naturales
experimentan y generan leyes científicas, mientras que las ciencias sociales
difícilmente pueden hallar generalizaciones similares a leyes[5].
Las ciencias sociales si bien no buscan tratar de formular
leyes inmutables, utilizan la observación y la comparación como método para
buscar claridad, comprensión, y la explicación de fenómenos sociales sobre los
que se puede obtener una certeza razonable.
Vayamos pues…
Primero veamos algo sobre el NAFTA, el acuerdo de libre
comercio firmado en 1994 entre Canadá, Estados Unidos y México presentado como motor del desarrollo,
instrumento para la atracción de inversiones extranjeras que traerían más y
mejores empleos para la región, pero, ¿cuál ha sido el verdadero resultado de
esas inversiones y de la apertura comercial[6]?
“Dos millones y medio de mexicanos han inmigrado en últimos
seis años. No estamos encontrando los empleos que ofrecieron durante la
negociación del tratado”[7].
Al mismo tiempo que el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional se
levantaba en Chiapas, entraba en vigor el acuerdo de libre comercio, fue en
enero de 1994. Miles
de fábricas para la exportación de Estados Unidos, Europa y Japón se
trasladaron a México para aprovecharse de los salarios bajos y el libre acceso
al mercado norteamericano[8].
En el 2000 había casi 4000 fábricas de
este tipo. Sin embargo, en 2002 las fábricas extranjeras comenzaron a abandonar
el país, cerraron 500 y se perdieron 250000 empleos en un año por que
trasladaron a países como China, donde los salarios de los empleos fabriles de
baja calificación eran de 0,25 dólares la hora frente a 1,5 en México[9].Antes de la firma del acuerdo, más del 80% de los juguetes que recibían los niños mexicanos eran fabricados en el país.
En 1993 la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju) registró a 380 fabricantes, pero dos años después el número se redujo a sólo 30 y es que con la apertura comercial entraron al país cientos de toneladas de juguetes, la mayoría hechos en China, que devastaron a la producción nacional.
A su vez en Estados Unidos, en California o en Texas por
ejemplo, un estudio del Economy Policy Institute mostraba que el tratado impactaría
negativamente en sectores importantes del país[10],
mas tarde, el sindicato del sector industrial AFL-CIO, aseguraba que con el
NAFTA se habrían destruido mas de setecientos mil puestos de trabajo en
sectores industriales, sobre todo en las
fabricas de equipos electrónicos o las del sector automotriz.
En México el nivel de pobreza extrema subió muy rápidamente,
pasando de un 16% a un 28% solo en los primeros cinco años del Tratado. Cinco
millones de campesinos tuvieron que abandonar sus tierras, según un estudio de la Universidad Autónoma
de México, que además reveló que el 72 por ciento de los agricultores de ese
país latinoamericano quebró en estos 19 años como consecuencia de la entrada del
NAFTA[11]. Hoy
la pobreza ha alcanzado un 52% de la población[12]
Casi dos décadas después, el Acuerdo de Promociones
Comerciales entre EEUU y Colombia, el TPA, entro en vigor en octubre de 2011 a día de hoy la promesa
sobre “sus bondades” no se ha cumplido, las compras de los colombianos a los
americanos superan con mucho a las ventas, en economía se diría que desde
entonces no ha habido ni un solo día de superávit comercial[13].
Por otra parte, el gobierno colombiano a instancias y
presiones de EEUU, dicto en 2010 una resolución mediante la cual se prohíbe
almacenar semillas que provienen de cosechas para sembrarse nuevamente, esta
resolución acaba con una práctica ancestral, así pues, el TPA concede carácter
de mercancía a los recursos naturales, brindando derechos a los inversores para
su “explotación, extracción, refinamiento, transporte, distribución o venta”, para
beneficiar a multinacionales como Monsanto, Dupont y Syngenta
Otra condición para ratificar el TPA fue el acuerdo sobre
derechos laborales, firmado entre el Presidente Santos y el Presidente Obama en
abril de 2011, se comprometía a brindar protección a los sindicalistas y a adoptar
medidas para abordar la violencia anti sindical. Según estadísticas
proporcionadas por la
Escuela Nacional Sindical, la principal organización
encargada de observar el sector laboral en Colombia, 34 sindicalistas y líderes
campesinos han sido asesinados y otros 485 han recibido amenazas de muerte desde que el
Plan de Acción Laboral se puso en marcha[14].
Otro caso significativo que nos podría ayudar en nuestro
empeño de comparar para clarificar y comprender la magnitud de los acuerdos de libre
comercio.
En Ecuador la Corte Nacional de Justicia, ha ratificado la
sentencia condenatoria contra Chevron dictada por un juzgado provincial en 2011[15].
“La contaminación en
la zona se ha cobrado más de un millar de vidas por enfermedades derivadas de los vertidos de
Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y
agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento
y distintos tipos de cáncer”.
La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e
indígenas de la Amazonia
ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron, llega a un aparente
final.
No obstante la multinacional de petrolera americana se negó
hacer frente a la indemnización impuesta por los tribunales Ecuatorianos, apelando
en última instancia a al Tratado Bilateral de Protección de Inversiones
suscrito entre los dos estados en 1997…y la batalla judicial sigue.
Próximamente, el TPP, Acuerdo de Asociación Transpacífico, fomentado por EEUU y once países más que representan el 40% de la economía mundial ha de ser ratificado, su fundamento al igual que el secreto TTIP y otros, se basa en “promover las bondades del libre comercio”.
Próximamente, el TPP, Acuerdo de Asociación Transpacífico, fomentado por EEUU y once países más que representan el 40% de la economía mundial ha de ser ratificado, su fundamento al igual que el secreto TTIP y otros, se basa en “promover las bondades del libre comercio”.
Sectores como la industria automovilística, que
en el caso de Estados Unidos y Japón, ha supuesto una difícil negociación, la
farmacéutica, cuyas principales trabas han estado que Estados Unidos quería el
mayor tiempo posible de exclusividad, la inversión y los negocios, que se verán
facilitados entre los países implicados, la agricultura y la ganadería, y la
propiedad intelectual, que afecta a las grandes compañías tecnológicas son solo
alguno ejemplos donde la observación y la comparación pueden convertir las
previsiones bondadosas en simples ilusiones de los creyentes del laissez faire.
Con los
ejemplos anteriores creo que podemos dar respuestas a las cuestiones planteadas
por la “pequeña parte vociferante”, es decir, a como podría afectar el TTPI al
empleo, a la seguridad alimentaría y del consumidor, a los servicios públicos,
al medio ambiente, a la democracia…
Como conclusión, decirles que por supuesto, me incluyo en el
bando de esa “pequeña parte vociferante”.
[1] El
Intermedio , 26/4/2016
[2]
Eldiario.es 23/9/2015.
[3]
Eldiario.es 23/9/2015.
[4] ¿Qué es
el TTIP? El País 27/10/2015.
[5] Política
Comparada, Todd Ladman, Alianza Editorial 2011.
[6] El NAFTA
acentuó la pobreza en México, Rebelión.org, Julio 3º, 2007.
[7] Emilio
Álvarez Izaca, Presidente de la
Comisión de DDHH del Distrito Federal(CDHDF)
[8]
Estratificación Social y Desigualdad, Harold R.Kerbo 2010.
[9]
Internacional Heral Tribune, 21/6/2002.
[10] Los
ganadores y perdedores del NAFTA en México y EEUU, BBC.com, 1/1/2014
[11] Andes,
agencia pública de noticias del Ecuador y de Suramérica, 2/9/2013.
[12] Las
consecuencias negativas de los tratados de libre comercio, Vicens Navarro,
15/6/2015.
[13] Balance
de los 3 años del TLC con EEUU, Recalca.org 15/5/2015
[14] El TPA
ha fracasado en detener el asesinato de sindicalistas, David Bacon, 26/10/2012
[15] El
País, 13/11/2013, Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por
contaminar.
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